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BARCELONA ELIGE TU CIUDAD

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 Al proponernos crear el proyecto del aroma corporativo de Barcelona, preguntamos a Barceloneses a qué creían que olía su ciudad. La mayoría de ellos nos dio su opinión sobre el aroma de Barcelona de forma casi fotográfica, parando el tiempo y  basándose en lo que percibían justo en aquel momento. Así, algunas de las respuestas fueron poco claras. Otros nos sugirieron una fragancia circunscrita a una zona muy concreta de la ciudad.

Y llegamos a la conclusión de que el camino para la creación del aroma de Barcelona no podía basarse ni en el instante fotográfico olfativo, ni en una parte reducida de la ciudad, por importante que ésta fuera. Nos pareció una buena idea ir un poco más allá y buscar un aroma basado en el perfil de la urbe al completo; un aroma que le hiciera justicia. Pero, ¿de qué ciudad hablamos?: De la eterna Colonia Iulia Augusta Faventia Paterna Barcino, la Barcelona romana, de la Barcelona gótica,  de la Barcelona modernista y por supuesto de la Barcelona actual.

El aroma de la Ciudad Condal debía ser la destilación de años de Historia, de valores, de rincones y de sentimientos.

EL AROMA DE NUESTRA CIUDAD

Las notas de salida evocarían el carácter cálido, la luz y la brisa del Mediterráneo. Sería una fragancia limpia y floral: con notas hespérides de petit grain y bergamota (energía positiva), acompañadas de azahar (entendimiento y diálogo), de pétalos de rosa damascena (paz y tranquilidad), y de azafrán (símbolo solar del Mediterráneo).

Estas notas marcarían el espíritu de una sociedad dinámica, vanguardista, cosmopolita, tolerante, cálida y acogedora.

Las notas de corazón evocarían la confianza en nosotros mismos como ciudad, la creatividad, el deseo de superación y la pasión por vivir.

Para ello las notas florales como el múgete (felicidad), y el ylang ylang (autoconfianza), se combinarían con especias como el cardamomo (estimulante) y la canela en rama (energía positiva, creatividad).
Y en las notas de fondo fijaríamos el aroma de una ciudad orgullosa de su historia, de su pasado y de sus tradiciones.

Para ello utilizaríamos el incienso (símbolo de lo eterno), el sándalo (símbolo de lo espiritual), y el pachuli (símbolo de la fortuna), todo ello envuelto en un halo de abelmosco (almizcle vegetal).
En definitiva, el aroma de Barcelona sería un perfume etéreo, cálido, voluptuoso y cosmopolita. Un perfume que incita y satisface los placeres de los sentidos. Un perfume que seduce y enamora. Como Barcelona.

 

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